Agua a la vida o vidas al agua.
Olas del mar susurran,
agua al agua cúmulo de lágrimas.
Llanto de amores cruzados,
ahogado en silencio profundo.
Bajo las olas,
ténue luz de sol llega;
luna desestimada calla.
En penumbras, duermen las goletas.
Herrumbre de clavos,
blanda sigilosa madera,
sogas deshilachas.
Pecados bajo musgo.Risas sin carcajadas.
Secreta fauna marina de pensamientos.
Acallados pasos en acantilados,
arena testigo muda ante Hades.
Tentáculos del olvido.
Espíritus del pasado. Los vaivénes de la mar.
Bajo las olas,
sin desazón, ni vientos.
Último refugio,
amores frustrados. Descanso.
Septiembre 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Micro cuento
Calle Paris
La persigue por la calle céntrica descalzo en calzoncillos. Sortea taxis y micros dando grandes zancadas. Intenta esquivar la urbe, sordo a los chilenismos de transeúntes atónitos ante tal persecución. Ella corre desnuda y al cruzar Calle Paris se da media vuelta, clava sus ojos en los de él y grita “Sí … tengo derecho a pataleo! Quédate con todo, pero ni muerta te devuelvo tus caricias.” Empuña su mano derecha y su delicado puño raja el aire con un “Toma!” al hacerle un corte de manga. Triunfante detiene un taxi y se sube en él con dignidad.
La persigue por la calle céntrica descalzo en calzoncillos. Sortea taxis y micros dando grandes zancadas. Intenta esquivar la urbe, sordo a los chilenismos de transeúntes atónitos ante tal persecución. Ella corre desnuda y al cruzar Calle Paris se da media vuelta, clava sus ojos en los de él y grita “Sí … tengo derecho a pataleo! Quédate con todo, pero ni muerta te devuelvo tus caricias.” Empuña su mano derecha y su delicado puño raja el aire con un “Toma!” al hacerle un corte de manga. Triunfante detiene un taxi y se sube en él con dignidad.
martes, 31 de agosto de 2010
Instrucciones para llorar de Cortazar
El transandino tiene toda la razon ya que una llanto que dura mas de tres minutos cae en la autocompasión y racionalidad. El llanto es un brote espontáneo que definitivamente se ve interrumpido por un acto racional como el sonarse. Prefiero el llanto libre sin cubrir mi rostro dejando que las lágrimas busquen su propio camino. Cubrirlas es como ahogar la pena, un acto represivo. Los dejo con el instructivo del llanto segun Cortazar!
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
domingo, 25 de julio de 2010
1983 ... año de despertares y democracia solapada
Por 1983 me encontraba en la uiversidad saliendo del capullo de la comodidad entrando en contacto con un ambiente de calma solapada que se oponía a un regimén militar que se había posicionado en el mando y reprimía a los disidentes con mano de hierro. Ese año el Premio Nacional de Literatura fue escojido bajo otro nombre e irónicamente de modo democrático haciendo que los interesados presentaran una recopilación de escritos. En los '70 el Premio Nacioanl de Literatura comenzó a entregarse cada dos años y el '83 no correspondía hacerlo. Literatos postularon con sus obras bajo seudónimos y los galardonados fueron escojidos por un jurado. En la categoría de poesía Fernando Valenzulea Mendéz fue premiado por su obra "Desclavetiadura" y Carlos Cerda en la categoría de novela con "Morir en Berlín" . Fernando pasó por la Escuela Militar y era considerado un traidor por sus contemporáneos de uniforme. Hoy tengo el privilegio de asistir a un taller literario que él magistralmente inspira hace más de 25 años.
Una muestra de Fernando Valenzuela
Navidad
Eramos todos ajenos
ausentes de hojas, de sonrisas
en sutil mimetismo de saludos
devorando sombras.
Sólo torpes garras
ocultando dedos
Tú dibujando guisos
desterrando el polvo;
yo esculpiendo números,
golpeando olímpos,
esperando a las vestales
ebrios, ebrios de existencia
Avidos de ruidos
mientras el alma,
cae, rueda
apresurando sueños
y se puebla de ventanas
Bastó una hoja
con guirnaldas
aurora de campanario
no importnado imágenes
sin expandir figuras
o lograr lo definido;
descubrir que ya no llueve
Y volvimos a jugar
colgando los estandartes
con rostro
de tarjetas y paquetes
Emerger
Necesitábamos saber
el porque de las raíces,
la razón de los arraigos.
Cogiendo un espejo y un reloj
comprendimos
nuestra pálida existencia;
assitiendo al funeral
de cosas viejas
trasvasijando
nuestros antiguos mostos.
Y no hablamos
de estrellas en el cielo;
conversamos
de naves que se alejan
vistiendo
de escafranda el epnsamiento.
Sólo una muestra de simplemnete Fernando ...
Una muestra de Fernando Valenzuela
Navidad
Eramos todos ajenos
ausentes de hojas, de sonrisas
en sutil mimetismo de saludos
devorando sombras.
Sólo torpes garras
ocultando dedos
Tú dibujando guisos
desterrando el polvo;
yo esculpiendo números,
golpeando olímpos,
esperando a las vestales
ebrios, ebrios de existencia
Avidos de ruidos
mientras el alma,
cae, rueda
apresurando sueños
y se puebla de ventanas
Bastó una hoja
con guirnaldas
aurora de campanario
no importnado imágenes
sin expandir figuras
o lograr lo definido;
descubrir que ya no llueve
Y volvimos a jugar
colgando los estandartes
con rostro
de tarjetas y paquetes
Emerger
Necesitábamos saber
el porque de las raíces,
la razón de los arraigos.
Cogiendo un espejo y un reloj
comprendimos
nuestra pálida existencia;
assitiendo al funeral
de cosas viejas
trasvasijando
nuestros antiguos mostos.
Y no hablamos
de estrellas en el cielo;
conversamos
de naves que se alejan
vistiendo
de escafranda el epnsamiento.
Sólo una muestra de simplemnete Fernando ...
martes, 13 de julio de 2010
"Viceversa" de Mario Benedetti
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
domingo, 23 de mayo de 2010
Paréntesis
Alma,
disculpe
la interrupción,
me concede un minuto
de su agitado tiempo?
Sé de su inquietud
de su furtiva vida.
Me inquieta
verla
haciendo para vivir.
No cree Ud.
más conveniente
vivir para hacer?
La veo
persiguiendo
un arco iris
en el jardín
de su vecino,
ha parado
a
observar
el arco iris
en su
jardín?
Alma,
mi intención
es alertarla
de quehaceres
inútiles para su espíritu
y poco leales del alma.
Tal vez,
si intenta
vivir para hacer,
viendo
el arco iris propio
y
se detiene
para alimentar
su espíritu
con quehaceres
propios del alma.
disculpe
la interrupción,
me concede un minuto
de su agitado tiempo?
Sé de su inquietud
de su furtiva vida.
Me inquieta
verla
haciendo para vivir.
No cree Ud.
más conveniente
vivir para hacer?
La veo
persiguiendo
un arco iris
en el jardín
de su vecino,
ha parado
a
observar
el arco iris
en su
jardín?
Alma,
mi intención
es alertarla
de quehaceres
inútiles para su espíritu
y poco leales del alma.
Tal vez,
si intenta
vivir para hacer,
viendo
el arco iris propio
y
se detiene
para alimentar
su espíritu
con quehaceres
propios del alma.
jueves, 13 de mayo de 2010
Cambio y fuera en 1er borrador

Cambio y fuera
- “Colibrí llamando a Gavilán, cambo y fuera”, bajo el micrófono y espero. La señal es buena, hay poca interferencias para ser un viernes por la noche.
- “ Aquí Gavilán, como aletea Colibrí esta noche, cambio y fuera”, escucho su respuesta desde el parlante al lado de mi cama. Escucho su respiración, esa respiración que antes me calmaba y ahora me angustia.
- “Colibrí aquí con alas pesadas y ojos nublados”, respondo con mi voz entre cortada., sofocando un sollozo, disimulando mi tristeza, cambio y fuera”, suelto el botón del micrófono y espero. Como siempre espero.
- “Colibrí, se te escucha mal, se te escucha entrecortada, revisa los niveles de la batería, cambio y fuera” me sugiere.
- “Gavilán, Colibrí toma vuelo, cambio y fuera”. Aprieto el switch, cuelgo el micrófono y salgo por la puerta sin echarle llave ni revisar si las ventanas están cerradas. No conecto la alarma, no miro atrás, no llevo mis llaves.
Un sueño, un suspiro, una promesa y toda mi vida pasa en cuestión de segundos por mi mente al encontrarme en la disyuntiva de dos caminos. Me rasco la cabeza, me pica la pera y recuerdo como bien lo decía Frost en su sobrevalorado poema sobre el camino no tomado. Miro y me veo en la mis disyuntiva, uno se ve transitado, probado y con miles de huellas proyectándose recto hasta perderse en el horizonte. El otro sendero se me presenta angosto, con maleza y pasto que revela un sendero poco probado e impredecible que rápidamente se pierde en el horizonte dejándome expectante con respecto a su curso. Medito, me sigo rascando con nerviosismo la pera y pienso en el ayer, en los senderos ya recorridos y opto por el menos transitado deseosa de adrenalina y nuevas experiencias que nutran mi espíritu y me devuelvan una sonrisa cada amanecer.
Hoy escuché que unas veteranas comentaban que es el día de la Virgén de Fátima por lo tanto se debía meditar sobre nuestras predicciones y de paso debíamos rezar un rosario. Me sonrió y pienso en mi rosario de cristal celeste que mi abuela me compró en el Vaticano haciendo lo estipulado, lo socialmente aprobado al regalarle un rosario a la preadolescente para que se transforme en mujer virtuosa. Recuerdo esos días de uniforme, esos día en que sí estas en el Vaticano, te compras un rosario. Al entrar a la Sixtina, te bendices con agua sagrada sin incomodarte porque Pedro, Juan y Diego la ha untado antes que tu y contaminado con sus manos. ¿Quién te asegura que se lavaron las manos después de ir al baño? Nadie! Y es así como te untas los dedos y pasas esa agua por la frente supuestamente acercándote un peldaño al cielo y de paso agregando una que otra bacteria a tu existencia. Me vuelvo a sonreír y pienso que en este momento de mi vida no sabría que hacer con un rosario y que lo más probable le daría un uso práctico. Tal vez lo usaría para atar unas cortinas o como adorno de árbol de navidad. Nos e me ocurre que otra cosa hacer con uno.
Vuelvo a mirar el sendero recorrido, y me imagino que el último en recorrerlo debe haber dado pasos cansados, pesados y monótonos al igual que su antecesor. No me imagino a mujeres por este sendero No me gusta pensar así … es como caer en la masa de los estereotipos. ¿Porqué no me imagino mujeres recorriéndolo? Espontáneamente se me viene la imagen de un peregrino, porqué? Sí me obligo a pensar en una peregrina definitivamente no podría ser mi vecina con sus tacos altos. Me imagino una gringa, con mochila, unos Merril, bandana rojo al cuello con una polera de spandex y algodón arremangada hasta los codos con miles de excursiones en sus suelas. De nuevo caigo en el estereotipo.
Sacudo mi cabeza, pero mi mente sigue atrapada. Pienso que si ella es realmente una trotamundos, no habría tomado el sendero del lo esperado, habría seguido el de la incertidumbre. Pensándolo bien, sí lo habría tomado ya que es gringa y hace lo políticamente correcto. Como buena gringa con su Lonely Planet, dispensador de agua y sunscreen factor 30, habría apostado a lo seguro. A lo que los comunicados de la U.S. Embassy informa a sus co-terráneos con sus informes que hablan en tono de supremacía sobre la seguridad y acontecimientos primitivos del país huésped si es un hispanoparlante. En estos países en que el Departamento de Estado piensa que los terroristas aun viven en las copas de los árboles y los compromisos no se concretan según lo estipulado sino que a fin con la naturaleza del ejecutante. “Latinos!” suspiran y tiran los brazos en alto con tono de resignación. Ellos terminan pecando con los estereotipos como yo. En fin falibles mortales igual que yo.
Me agacho, abrocho mis botines con doble nudo y miro desde el suelo el sendero que he decidido tomar. Veo una nueva perspectiva que me invita aún más a seguirlo. Es la perspectiva de la no-visión de lo que se avecina que reafirma mi determinación. Simplemente no veo, el pasto indómito me tapa. Mis pensamientos se ven interrumpidos por un murmullo rítmico que alcanzo a distinguir en la quietud de la nada. Es un murmullo envolvente y rítmico que me hace virar y dirigirme a su encuentro. Trepo una cerca, caigo en un pastizal amarillento que me llega hasta la cintura y dificulta el paso. Camino abriéndome paso entre matorrales y árboles hasta encontrarme en un claro ante un grupo que cantan y se retuercen en danza, saltando batiendo sus palmas al ritmo de panderetas, bombos y trompetas. Veo unas carpas erguidas detrás de ellos, camionetas y colores. Son gitanos. Vive la alegría , gritos y trompetas al más puro estilo del serbio-bosnio Goran Bregovic. No entiendo lo que cantan, sólo percibo desenfreno, catarsis y una espontaneidad que me desnuda.
Hago contacto visual con una gitana madura, regordeta con aretes que cuelgan de unos lóbulos alargados con la experiencia. Se mueve para un lado sobre sus nalgas y golpea el suelo invitándome a unirme al grupo. Siento como mis manos toman vida por si solas saludando al aire mientras deposito mi humanidad junto a esta mujer que me ha invita con una sonrisa frustrada al ocultar su dentadura. Me siento seducida por los colores y ese “bum-bum” que repiten una y otra vez al unísono. Sigo el ritmo sin entender lo que dicen, no me importa no entender ya que de poco me voy sintiendo una más de la congregación. Canto, me sacudo y pierdo entre ellos.
Parece que hubo un sendero, parece que tenía planes. Olvido el sendero poco recorrido y no pienso más en el ayer. Vivo este presente que me envuelve como un sueño de púrpuras y dorados sacándome suspiros y sonrisas de complicidad. Me entrego a un sentimiento de pertenencia entre estos desconocidos que me despojan de mi pasado. Bailo y me abrazo aleteando a mil como un colibrí suspendiéndome en el aire con naturalidad, volviendo a tocar tierra para luego darme una y otra vuelta de liberación sin claudicar mi independencia entre todos. Sonrío, sueño y suspiro en el aquí y ahora sin temor de los gavilanes al acecho disfrutando la dulzura y el néctar de la vida.
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